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Actividad 3

POBREZA COMO CAUSA DEL AUSENTISMO ESCOLAR

Venezuela, en la actualidad, atraviesa una grave crisis económica, de acuerdo a cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) el 33.1 % de la población estaba en condición de pobreza para el primer semestre de 2015, sin embargo estas estadísticas no coinciden con los resultados  de la encuesta de Condiciones de Vida que hicieron de forma conjunta en el 2015 la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar, que determinó que 73% de los hogares venezolanos estaba en condición de pobreza. 
Según González, A.  (2017), “La pobreza en términos generales alude a las carencias o necesidades no satisfechas de los individuos”, entendiéndose la educación como una de estas necesidades que el individuo requiere cubrir y no logra satisfacer adecuadamente. Para Roman, M. (2013) “el nivel socioeconómico de los estudiantes es con mucho, el principal y reiterado factor externo asociado al abandono y la deserción escolar. En todos los estudios revisados, la pobreza o los bajos ingresos familiares son claros determinantes de este fenómeno”.
Con la intención de paliar los efectos adversos de la pobreza y contribuir con el acceso y la permanencia escolar de los niños, niñas y adolescentes en el Sistema Educativo Bolivariano Venezolano, el Ministerio del Poder Popular para la Educación creo un programa de Alimentación Escolar (PAE) en el año 1996 y en el cual tienen competencia las Zonas Educativas, Dirección de  Educación Estadales, Instituto Nacional de Nutrición, Ministerio de Salud y Desarrollo Social, entre otros organismos, y cuyo fin es ofrecer una alimentación balanceada consistente de desayuno, almuerzo y merienda a estos escolares.
Sin embargo, aun cuando el programa continua funcionando, no lo hace a cabalidad, por cuanto no llegan las cantidades necesarias, ni la diversidad de los rubros que se requieren para atender al estudiantado y cubrir sus requerimientos nutricionales, es decir, llega el suministro a las escuelas pero no cubre el mes completo, ni las tres comidas estipuladas en el programa. Esto a su vez repercute en la asistencia a clases de estos niños, niñas y adolescentes, cuando no hay alimentos no asisten a clases, en cambio cuando funciona el programa asisten masivamente a sus aulas de clase y además llevan viandas o envases para llevar comida a casa (en caso de que quedase o sobrara alimento).
Respecto a esto sostiene Uzcategui, R. (2016) que “La carencia de alimentación en el medio escolar aumenta el ausentismo y la deserción escolar ante la dificultad que se tiene para acceder a los elementos básicos para la vida” ya que el estudiante debe procurar entonces una nueva fuente de alimentación para el hogar y para el mismo, es así como hoy vemos cada vez más niños haciendo colas en búsqueda de alimentos, trabajando e incluso, en el peor de los casos, rebuscando en la basura en búsqueda de comida.
Niños que en vez de estar acudiendo a sus aulas de clases para desarrollar sus  capacidades, ingenio e innovación, asisten solo si se les asegura al menos un plato de comida. Es por ello que hablamos de ausentismo escolar y no de deserción, porque el alumno no sale definitivamente del sistema escolar, sino que asiste de forma intermitente y condicionada.
El ausentismo escolar afecta de manera negativa la formación de los alumnos y repercute en su desarrollo personal y social. Y este problema adquiere especial relevancia en la actual sociedad, en la que el conocimiento es clave para el desarrollo económico. Si la formación y el aprendizaje constituyen elementos básicos de transformación y superación de la exclusión social, las situaciones de ausentismo no contribuirán a ello, pues los alumnos que no asisten regularmente al centro escolar sufrirán una merma en su proceso formativo, condenándose así al riesgo de estar anclados en la pobreza en el futuro.
El principal reto para los países menos desarrollados, entre ellos Venezuela, es lograr que las generaciones de relevo accedan y permanezcan en el sistema educativo, porque eso permitirá en un mediano a largo plazo salir de esta crisis generalizada que vivimos hoy en día. La única manera efectiva de combatir la pobreza, no es regalando al venezolano lo necesario para cubrir sus necesidades, vivienda, alimentación, vestido, etc., sino dándole las herramientas necesarias para que con su trabajo pueda procurarse a sí mismo la cobertura de esas necesidades y en el proceso generar un cambio productivo que permita encaminar la economía de nuestro País.
Urge entonces que el Estado a través de los organismos competentes haga una revisión de los programas que buscan favorecer el acceso a la educación y garantizar la permanencia, como el P.A.E., para reestructurarlos, corregir las fallas y sea ajustado el presupuesto asignado con el fin de que funcione a cabalidad. Mientras solo se hagan ajustes de forma y no de fondo, recientemente se cambió la denominación de “Programa de Alimentación Escolar” a “Sistema de Alimentación Escolar”, no se solucionará el ausentismo escolar sino que este irá en aumento.

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